Hace un par de dias, sufriamos en nuestra familia una gran perdida. Sebastian duerme para siempre. Una enfermedad cronica y sin mejoría posible, ha obligado a mi hermano a tomar una decision dura, para no ver sufrir más a su Sebas. 

Sebas era la mascota de mi hermano Antonio, un  precioso dalmata, por el que todos sentiamos cariño y  especialmente mi hermano que sentia pasion por él. Sebas cumplió celosamente con mi hermano, le animó y acompañó durante  casi 4 años. Es imposible comparar la perdida de una persona con la de un animal, pero a estos se les puede querer mucho. Hasta la vista… Sebas.